El complicado mundo del naming

Hoy, compañeros de la Winosfera, me he propuesto hacer un análisis nada riguroso y absolutamente innecesario del mundo de ponerle nombres a los productos. Lo que los angloparlantes denominan naming.

Como es una disciplina difícil y tal, me veo obligado a poner ejemplos de un tipo de producto que por desgracia sé que todos conocéis bien: el alcohol. Y más concretamente, el anís.

No os voy a describir lo que es el anís que para eso ya está la wikipedia, ni los efectos que produce que eso ya lo sabéis (y que no tengo una foto de Skaworld a mano, que sino…). Bienvenidos a:

Voy a ponerle nombre a mi marca de Anís

El primero que llegó: Anís del mono

Cuentan que por 1870, allá por Badalona se creó la destilería de Anís del Mono. Probablemente no había aún una competencia comercial fuerte así que es totalmente válido ponerle a tu producto el nombre que quieras. No tienes que fijarte en nadie.

Anís del mono fue el precursor del huevo Kinder: Es un instrumento musical, un "alimento" y una ilusión (al menos hace que se vea borroso)

- ¿Un mono?

- ¿Por qué no? Decimos que tiene que ver con Darwin y ya está.

- Ah, vale. Seguro que cuela.

Y coló. Muchas otras marcas han usado animales para nombrar a sus productos hasta la actualidad: Red Bull, Gallina Blanca, El Koala, Tele Pez… ¿Tiene algo que ver con el producto? No siempre.

La competencia: Copiando al animal

Tenemos ya una marca que ha usado un animal para la nomenclatura y la gente la conoce. Entonces llegan otros productores y dicen:

- ¿Pago a unos profesionales para que elijan un buen nombre o elijo a otro animal?

Y ya sabemos cuál fue la opción. Todo sea por ahorrarse una pasta. Paso a transcribir unas conversaciones totalmente ficticias para que veáis cómo fue el proceso (o también puede que no fuera así).

Caso 1: Un animal que mole más que el mono

- Oye ¿Has visto a estos que han puesto un mono en su marca de anís?

- Ya ves. Menudos pringaos. La gente va a pensar que se va a volver medio simio si bebe eso. Jajaja.

- En nuestra marca tiene que quedar claro que nuestro animal es mejor.

- Ya lo tengo: El tigre.

- ¿Y la gente qué pensará del olor? ¿Qué nuestro anís huele a tigre?

- Pues no irían muy desencaminados.

Y así nació el anís del tigre.

Y para demostrar que mandamos, en la etiqueta ponemos un tigre atacando un mono. Se van a hacer caquita.

Caso de la actualidad: Apple, mucho gatito. Tiger, Leopard, Jaguar, Panther… (¡¡¡que se nos acaban!!! Ah, no) Snow Leopard.

Caso 2: Que dé menos miedo que el tigre

- Anda que poner un tigre en la etiqueta. Parece que el anís te va a atacar.

- Ya te digo. Nosotros vamos a poner algo más cariñoso. Pero tiene que tener pelo.

- mmmmm ¿Un gato quizás?

- ¿A que no hay huevos?

- Vale, así nadie se fijará en el apellido.

¡¡¡Anís de Hello Kitty YA!!!

Caso actual: Pues eso, ponle nombre de animal cariñoso. Hello Kitty,

Caso 3: Un animal que mole pero que no tenga pelo

- Animales con pelo… Lo peor que te puede pasar al beber es ver un pelo en la copa.

- Pues ponemos a uno que no tenga. El águila, por ejemplo.

- Impone más un águila que un tigre. Ponla.

Y llegaron los regímenes fascistas y como que el águila ya no gustaba tanto.

Caso Actual: Ubuntu y sus animalejos que molan. Lucid Linx, Intrepid Ibex, Jaunty Jackalope y así hasta el absurdo.

Caso 4: Con plumas, pero para otro tipo de públicos

- A ver ¿cómo hacemos para que los jóvenes de 15 años beban anís?

- Tú déjemelo a mí.

¡Aplausos!

Caso actual: El Pavo. Si triunfa Gallina Blanca, por qué no va a triunfar El Pavo. En fin…

Caso 5: El que dio primero, dio dos veces

- El que estaba bien de verdad era el mono. Qué mona es esa etiqueta.

- Ya, pero es que un mono es muy genérico. Si concretamos más nos llevamos el mercado.

¿Y si Melody hubiera bebido de esto?

Caso actual: Los tigretones y las panteras rosas. Más o menos ¿no?

La competencia: Fijándonos en los efectos

Hay muchos nombres más de anises con animales parecidos a los ejemplos anteriores: de la cebra, del faisán, de los leones, de los linces (que por algo están en peligro de extinción). Pero vamos a pasar a otro tipo de nomenclatura, la de la elegida por los efectos.

Caso 1: Efectos sobre la vista

- Me encanta que las etiquetas de anís tengan animales.

- Sí, pero la gente se pilla unos ciegos con la bebida que no veas. Y además con nuestro anís, más todavía.

- Trae pa’cá, que te he entendido perfectamente.

"Y para que quede claro que está ciego por el anís, ponle una copa en la mano"

Caso actual: Pasta la Ardilla. Te puede quedar tan dura que puede que necesites roerla.

Caso 2: Efectos sobre el oído

- No veas. Ayer me puse a bailar en el guateque al lado del tocadiscos y tengo un zumbido en el oído que no lo agunto.

Pues este es tu anís.

Anís la abeja te da aaaaaaaalas.

Caso actual: efecto Zum-zum de Mazda ¿coches mal aislados y que hacen mucho ruido? No…

Caso 3: Efectos sobre el equilibrio

- Nuestro anís tiene como público objetivo la gente que vuelve andando a casa.

- Estás como un cencerro.

Es el mejor de los anises: es la crema

Caso actual: Vamos a hacer un centro comercial que se va a petar todos los fines de semana. La gente no podrá andar en línea recta.

Caso 4: Qué risa

- Te vas a reír. Esta tarde te tienes que quedar aquí trabajando hasta que elijas un nombre. Y además no te voy a pagar las horas extra. Este año te coges las vacaciones en noviembre y la cesta de navidad no te molestes en preguntar por ella.

- Venga, ya me abro yo una botella para mí solo…

Qué buen rollo, ¿no?

Caso actual: Full of joy, escuela de Yoga.

La competencia: Adelantándose al SEO
Caso 1: Cambiando alguna letrita

- Dentro de unos años la gente tendrá en sus casas unos aparatos llamados ordenadores que servirán, entre otras cosas, para buscar cosas en la Red de redes.

- Oh, gran gurú que usarás Twitter en el futuro. No sé de que me hablas pero haré lo que tú me digas, que para eso eres un gurú. Gracias por enseñarme aunque yo no te lo haya pedido, gurú.

Este es el único moro que bebía alcohol. Y por eso le pusieron a este anís su figura.

Caso actual: Tuiter.com Ahí es nada. Por cierto ¿Alguien quiere que compremos a medias el dominio seriesyankis.com?

La competencia: Los que llegan tarde y no se enteran

- Estos de la competencia han puesto un moro en la etiqueta.

- Pues esos venden bastante. Vamos a ver si haciendo algo que se parezca…

Ponle el culo 3 veces más grande que la silla, que eso vende.

Caso actual: picotea.com – ¿Por qué? ¿Por qué?

La competencia: Distinción por ubicación geográfica
Caso 1: Pon que somos de allí

- Tenemos que distinguirnos de los demás ¿Y si ponemos un lugar para crear afinidad?

- Sí, claro. Pon anís la asturiana, jajaja.

- Me vale

- ¿¡Pero qué dices!?

Muchos creeréis que son asturianos. Pues no, son de Toledo. Y lo digo en serio.

Caso actual: Central lechera asturiana (como me lo curro)

La competencia: Distinción por el envase
Caso 1: botellas con formas

- Lo de los nombres de animales es un detalle.

- Sí, pero no vienen a cuento.

- Se me está ocurriendo una idea para que sí venga a cuento. Pero tú avísame si se me va la olla, ¿eh?

- Tranquilo, que yo te aviso.

En Portugal hubieran conseguido que cambiara de color según la climatología. Eso sí que es grande.

Caso actual: ¿Alguien ha pensado en el Resolí de las Casas colgadas? Yo sí.

La competencia: Usando a un famoso

- Vamos a necesitar a un personaje que de prestigio a nuestro producto.

- ¿Es necesario que investigue si bebía o no?

- Tú alégrame el día.

Litri de alcohol, corre por mis venas...

Caso actual: Galletas Príncipe de Beckelar. (Súmate a la recogida de firmas para que Beckelar se haga república y entre en la UE). El que haya pensado en la Patiño y las planchas Jata, no vale. Aunque espera un momento…

La competencia: Los que se apuntan a todo

- Has visto la cantidad de botellas de anís que se venden al año.

- Sí, una barbaridad. La gente se lo bebe como el agua (en vaso).

- Vamos a tener que producir anís de nuestra marca.

- Pues ya le dejamos el mismo nombre, ¿no?

Dulce y sin corteza

Caso Actual: bicicletas BMW. Porque también tienen ruedas.

Nuestra propuesta de Nomenclatura

Está claro que la clave para tener un buen nombre de anís es que sea un bicho, famoso y con connotaciones geográficas concretas. Esto es ¿no?

Podréis pensar que aquí no tenemos futuro en este mundillo. Os equivocáis. Algunos en Winosfera vivimos de esto.

Podéis ver más botellas y más información en estos vínculos que hemos usado: 1, 2, 3, 4, 5. Hay muchas más curiosidades detrás.

5 comentarios en El complicado mundo del naming

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